La luxación de un dedo ocurre cuando los huesos de la articulación del dedo se salen de su lugar y esta ya no puede funcionar adecuadamente.
Una luxación se produce normalmente por accidente, como al golpear una bola con la punta del dedo. Caer sobre la punta del dedo con fuerza o sufrir un apretón también puede llevar a una luxación.
Una luxación causa dolor e hinchazón inmediatos. El dedo se ve torcido. Por lo general, no es posible doblar o estirar la articulación dislocada.
El profesional médico le examinará el dedo. Le tomará una radiografía para asegurarse de que no se haya quebrado un hueso del dedo.
El profesional médico volverá a alinearle los huesos dislocados. Puede que el dedo se coloque en una férula protectora durante varias semanas o que se inmovilice colocando un vendaje que lo una con el dedo adyacente.
Para tratar esta afección, haga lo siguiente:
Puede que el dedo esté hinchado y que tenga menos flexibilidad y fuerza durante varias semanas. A veces, la hinchazón de la articulación puede tardar semanas o meses en desaparecer y en algunos casos, puede ser permanente. Es importante que continúe haciendo ejercicios de rehabilitación para el dedo durante y después del tratamiento, cuando retome sus actividades normales. Estos ejercicios ayudan a fortalecer el dedo y mejoran la amplitud de movimiento.
Cada persona se recupera de una lesión a un ritmo diferente. Volver a sus actividades depende de cuán pronto se recupere el dedo, no de cuántos días o semanas hayan transcurrido desde que se produjo la lesión. La meta es volver a hacer las actividades normales apenas sea seguro. Si vuelve demasiado pronto, la lesión podría empeorar.
Puede que el profesional médico le recomiende colocar el dedo en una férula protectora, o inmovilizarlo colocando un vendaje que lo una con el dedo adyacente, de 3 a 6 semanas después de la lesión. En la mayoría de los casos, podrá volver a hacer sus actividades normales siempre y cuando utilice la férula o tenga el dedo inmovilizado.